martes, mayo 19, 2015

Bienvenido seas Elian.




 Lei que quisieras visitar Miami, deseas conocer el lugar a donde tu madre intento traerte para que vivieras libre y en el intento, se ahogo en el mar. Eras un niño cuando te devolvieron a la fuerza, a una jaula de miseria, obligandote a aprender consignas y adoctrinamiento comunista.  Eres el ejemplo de la niñez robada.  Cuando llegues, mira a tu alrededor, escucha la otra parte de la historia, la que no conoces, la que han contado tergiversada. Eres inteligente, pon en una balanza lo que es tu vida en Cuba y lo que aqui puedes llegar a vivir en un mundo libre y moderno. Esta en tus manos ser marioneta de un sistema fracasado o triunfar por tu propio merito. Te extiendo mi mano, bienvenido seas a la libertad.

lunes, mayo 18, 2015

La primera embajada de Estados Unidos en Cuba.




La primera embajada de Estados Unidos en Cuba.

Construida durante la década de los años 20 en el capitalino barrio de El Cerro, hoy día es una edificación en ruinas. Allí viven cuatro familias cubanas, en condiciones infrahumanas.

Por León Padrón Azcuy

LA HABANA, Cuba. – Cuentan varios vecinos octogenarios del capitalino municipio Cerro, que esta popular barriada habanera tuvo el privilegio de contar en sus predios con la primera embajada norteamericana en Cuba. Comentan que dicha misión, construida durante la década de los ’20, estuvo ubicada en la calle Santa Catalina entre Domínguez y San Pablo, a media cuadra de la otrora Zanja Real, que es hoy un vertedero de aguas albañales.

CubaNet llegó a esta antigua instalación, convertida en ruinas, y se encontró con cuatro familias de jóvenes afrodescendientes que desde hace ya varios años viven allí en condiciones de extrema peligrosidad y pobreza.

En el lugar ahora conviven las madres con los niños, entre viejas columnas y paredes que amenazan con desplomarse. “En mi caso, yo vivía antes con mis padres, más cuatro hermanos, en un cuartico destartalado, en un solar de aquí del Cerro, pero quedé embarazada y no podía darle más dolores de cabeza a mis viejos. Entonces mi esposo y yo, con mucho sacrificio, construimos en este lugar”, afirmó una de las tres madres entrevistadas, que no quisieron decir sus nombres.

Otra de las asiladas en la antigua sede estadounidense nos comentó: “Aquí vino una vez alguien del Departamento de Planificación Física. Según nos dijeron anteriormente, ellos tienen que revisar los controles de asentamientos, a fin de perfeccionar la calidad del proceso de atención a la población. Pero solo nos hizo unas breves preguntas, y enseguida se fue. Nadie se ha ocupado de nosotros, ni no han brindado esperanza para sacarnos de aquí”.

Finalmente, la más joven de las tres, expresó: “Ojalá que en estos momentos, que ya somos amiguitos de los americanos, Obama se acuerde que nosotros estamos sobreviviendo entre estas ruinas, y necesitamos su ayuda… podría ser hasta de una visa.”

Estas familias viven sin esperanzas de mejoría, víctimas del desamparo gubernamental, y de la propaganda demagógica del régimen. El aumento de sectores marginales dentro los 19 municipios de la ciudad habanera es un hecho comprobable en cualquier dirección que nos movamos. El barrio del Cerro destaca de manera impresionante por el gran deterioro habitacional.
Tres de las madres que viven en el lugar (foto del autor)

El Cerro, en su esplendor

El actual municipio del Cerro surgió en la época colonial como un barrio extramuros de la capital de Cuba, San Cristóbal de La Habana. Fue el lugar preferido por la clase noble y acaudalada para levantar sus mansiones y quintas de recreo, debido a las maravillas del paisaje y al frescor del ambiente natural.

Con el paso del tiempo esta situación cambió de manera radical. Paulatinamente el Cerro se convirtió en el barrio de la gente humilde y trabajadora. A partir del siglo XX fue una de las principales zonas industriales de todo el país, y donde prosperaban de cuadra en cuadra una gran variedad de comercios. Abundaban los buenos cines, las escuelas (tanto públicas como privadas). El Cerro contó con famosos acueductos, y con la comparsa El Alacrán. Sus habitantes participaron en la construcción del Gran Estadio de Pelota, y de tres hospitales tan importantes como La Quinta Covadonga, el Centro Benéfico Jurídico para los Trabajadores de Cuba, y las Católicas Cubanas. Sin embargo, con el triunfo de Fidel Castro en el 1959, ahora el Cerro da la impresión de haber sido destruido como la ciudad de Berlín, tras el bombardeo indiscriminado de la aviación soviética y la artillería, durante la guerra contra Alemania.

Sin solución a la vista

Una simple mirada, a cualquiera de las barriadas capitalinas, bastaría para captar las pésimas condiciones constructivas de cada hogar en Cuba. Muchas, no aptas para soportar adecuadamente un temporal de lluvias. Este escenario, donde se acentúan aún más los problemas que sufre la población, lo padecemos todos los cubanos.

Así andan las cosas por este país, cuyo gobierno desde su llegada al poder asumió el costo de la totalidad de los servicios públicos, pero que a la larga y a la corta siempre ha demostrado ser incapaz de sacar de las penurias al pueblo cubano.