sábado, junio 13, 2015

Respuesta a La Cagantina.



 
 
Historias que me hacia mi bisabuela.
La respuesta a La Cagantina.
Engie Alvarez.

En la época en la que Martí estaba exiliado en Zaragoza, España, existía un café en el que se reunían cubanos. Una noche, al llegar a una de las mesas encontraron la siguiente estrofa, con animo de ofender a los isleños.

Estos patriotas cubanos
son animales de cerda
son todos unos marranos
y mas mierda que la mierda.

Logicamente los jóvenes cubanos se enojaron, Martí que alli estaba, les escribió al lado lo siguiente, titulandolo: La cagantina.

ME CAGO EN PRIN Y TOPETE (dos generales españoles famosos)
EN SILVEIRA Y CASTELAR (dos oradores y politicos españoles famosos)
Y EN TODO PENINSULAR
DESDE MADRID A ALBACETE.

ME CAGO EN DOÑA ISABEL
LA REINA PUTA Y CABRONA
Y EN SU MINISTRO CARMONA
Y EN DON JULIO PIMENTEL. (Quien era amante de la reina.)

ME CAGO EN EL GUADALETE
Y EN TODA SU GENTE GUAPA
YO ME CAGO HASTA EN EL PAPA (Que en era español en ese momento)
Y POR CAGARME EN CONJUNTO
ME CAGO HASTA EN EL PUNTO
QUE OCUPA ESPAÑA EN EL MAPA.

ME CAGO EN ROMA Y CARTAGO
EN LAS ESTRELLAS Y EL SOL
Y SI DIOS FUERA ESPAÑOL
!! HASTA EN EL TAMBIÉN ME CAGO.

Conociendo en Cuba lo sucedido en aquel cafe de Zaragoza y sintiendose ofendidos los espanoles, escribieron unas letrillas como contestacion, ofendiendo a los patriotas cubanos y a los tipicos simbolos patrios, no se sabe quien fue el autor.

Me cago en Cespedes y Quesada (hijo de Carlos Manuel de Cespedes)
me cago en la bandurria y el guiro. (instrumentos tipicos cubanos)
y luego me limpio el culo
con la estrella solitaria.

Este suceso y la respuesta me lo conto mi bisabuela Emilia, quien conocio de cerca la historia,
ella nacio en 1884 en "Las Taironas", Pinar del Rio. (donde fue el famoso combate, la hacienda era propiedad de su padre), fue hija de un espanol, Don Jose Perez-Castañeda y Triana, militar y gobernador de Pinar del Rio.

Mi bisabuela repudiaba a los espanoles por los abusos que cometian con los criollos y con los esclavos, nobles sentimientos que heredo de su mama, Doña Celina Gilbart Brousseau, una Sra Belga de muy buen corazon, quien en mas de una ocasion tuvo serios problemas con el esposo por ayudar a los negros y negras embarazadas, que estaban castigados al liberarlos del cepo y llevarle agua y comida.