sábado, diciembre 13, 2014

Leyenda cubana: El Abra del Yumuri.




Tarjeta Postal editada por Rotograph Co. 1905 
 
 

Bañado por los ríos Bacunayagua y Yumurí,
ambos salen por sus propias abras cubriendo el área de tan bello paisaje.
...y sucedió en el valle entre dos montañas.Por: Maria Teresa Villaverde Trujillo



El Abra del Yumuri
(Leyenda: Autor desconocido )
”...En la zona que hoy conocemos como la provincia de Matanzas, vivió un joven cacique que se encontraba celebrando con todos los de su tribu, el nacimiento de su primera hija, la cual llamó Coalina. Todos en el lugar venían a rendirle homenaje y a traerle numerosos regalos a la pequeña que recién acababa de nacer, hasta que llego ante el cacique un anciano behique que le dijo:
-Cuida a tu hija, y por favor, no dejes que se enamore jamás. 
El tiempo fue pasando y Coalina fue creciendo y poniéndose cada vez más hermosa, tanto, que llamaba la atención de todos los jóvenes indios del caserío. Pero su padre, recordando la profecía del viejo behique, se la llevo a una cueva situada en una de las montañas que rodean el valle Yumuri.

La fama de la belleza de la muchacha creció tanto que llego hasta lo que hoy conocemos como, provincia de Camaguey, donde por aquel entonces, vivía un joven llamado Nerey. El joven se enamoró tanto de ella, que no comía ni dormía, solo pensaba en ir a verla y constatar de cerca la belleza de la joven recluida en las montañas.
Un día, el joven Nerey no aguanto más y decidió partir, dejo su gente para ir en busca de su amada.
 
Se enfrentó a todos los obstáculos que se le ponían en el camino montañas, llanuras y ríos. Al final de su largo viaje, llego a las cercanías de la tribu de Coalina. Una vez allí, se informo del paradero de la muchacha y cuando intentó entrar a la cueva, la tierra tembló, pero eso no fue un impedimento, Nerey continuó caminando sin miedo. Finalmente, cuando ambos se vieron ya era de noche. Tan bello fue el lenguaje de amor que el indio utilizó que la inocente joven comenzó a sentir las primeras señales del amor y cuando él se le acerco, ella miro hacia una montaña cercana, donde vio al anciano behique de blancos cabellos que le sonreía.
Coalina y Nerey se abrazaron y en ese momento la tierra tembló nuevamente abriendo la montaña en dos. Por el valle se precipitó el río Yumuri llevándose a los enamorados. Un enorme hueco que llegaba hasta el centro de la tierra, arrastro hacia sus adentros a Nerey, que llevaba a Coalina en sus brazos.

A este lugar lo conocemos hoy día como el Abra del Yumuri,

...y dicen los de la tribu, que en las noches de Luna Llena, el fuerte viento sopla indolente cerca del abra, y va murmurando:  "Coalina... Nerey... Coalina... Nerey...”