lunes, abril 07, 2014

Lo que queda del teatro musical de La Habana.

 


Consulado y Virtudes, una esquina, donde el teatro insiste en nacer, en florecer, luchando contra derrumbes y abandonos. Primero el Alhambra, después el Musical de La Habana. Hasta esa esquina, me guiaron mis pasos, me llevo la magia de La Habana, una tarde que decidí salir a caminar y conversar.
 
Acompañado de fantasmas, andando entre ellos, recorrí gran parte de la Ciudad. A veces, aunque ellos me apremiaban a seguir, tenia que detenerme, uno pierde la costumbre de ese caminar por horas por nuestras calles. Persiguiendo balcones y sabanas blancas al aire, me vi de pronto, frente al Musical de La Habana, un teatro que en más de una época, hizo historia en La Habana. Su estado, casi en ruinas, casi me impide reconocerlo, no era así como vivía en mi memoria.
 
Recuerdo sus revistas musicales, con estampas costumbristas, sus pinceladas de humor, que intentaban criticar y comentar la actualidad; La negrita catedrática, La Mazucamba y un sinfín más.
 
De la mano de Héctor Quintero, vivió momentos de esplendor, lo fundo y guío durante años. Mi bella dama, donde Mirtha, demostró todo su potencial en el teatro musical, La Fornes en el musical y muchos espectáculos mas, que dejaron su huella, para siempre, en la historia del teatro habanero y en nosotros. El musical, como ningún otro teatro, se acercaba a nosotros, a nuestra realidad.
 
De todos los rincones de La Habana, acudía su público, convocado por el arte y el buen hacer. Nos burlábamos de guaguas llenas y apagones y nos reuníamos a su convocatoria y embrujo, seguros de pasar un buen rato, de ver algo diferente; nuestro. Si el Lorca, nos ayudaba a evadirnos y a soñar con mundos desconocidos, El musical, nos llevaba por las calles habaneras, con el, entrábamos a solares, y cafeterías, recorríamos nuestra ciudad.
 
 
Ver El teatro musical de La Habana, en ese estado, casi me deprime. Un buen y querido fantasma tuvo que darme una palmada en la espalda y decirme; que pasa, acaso no has visto cosas peores? Esto tiene solución, hay otros sitios, que nunca mas volverán a existir. Me tomo de la mano y me llevo al interior del teatro. La portero, me dijo, no puede hacer fotos, mi amigo fantasma, tomo la cámara; total a mi no pueden verme, me dijo, reímos juntos.
 
 
Allí, en medio del abandono total, como flores vencedoras, entre escombros y abandonos, ensayaba un grupo de jóvenes. No todo esta perdido, me dijó mi amigo,ellos, harán el milagro! Me dio un abrazo y desapareció, rumbo a la eternidad, donde habita. A esos jóvenes, no les importaba el estado ruinoso y de abandono del lugar, ensayaban entre risas, miraban al futuro con ojos de juventud, confiados y seguros que, nada es imposible.
 
Se que el teatro musical de La Habana, algún día, renacerá de sus ruinas, tal vez yo no asista a su función de apertura, iré a otras. Muchos, de una forma u otra estaremos presentes, de la mano de fantasmas o siendo uno de ellos. Evocaremos funciones pasadas y entre aplausos y recuerdos, nos fundiremos con esa juventud, que a pesar de ruinas y escombros, abandonos y negaciones, con solo existir;asegura el futuro!
 
Fuente:  Leonel Menendez.