sábado, diciembre 07, 2013

Danzon, Patrimonio Nacional cubano.

“Piquete Típico Cubano”
cincuenta años defendiendo el danzón
 

Publicado el 2 de Diciembre de 2013 por Ramón Guerra Díaz

Hace apenas una semana se proclamó en la ciudad de Matanzas, Cuba, al danzón como patrimonio inmaterial de la nación cubana, distinción que se une al hecho de su proclamación popular durante casi todo el siglo XX como el “Baile Nacional”, distinción honorífica hoy en tiempo de fusiones e influencias de otros ritmos nacionales, caribeños y de otras latitudes, que entran al panorama musical cubano para enriquecerlo y ponerlo en el pentagrama contemporáneo de la música.

Cuba es “La isla de la música”, fenómeno que puede distinguir cualquier estudioso musical del mundo al constatar el nacimiento en estas tierras en menos de dos siglos, de ritmos musicales autóctonos como la contradanza, de la derivará posteriormente el danzón; el son montuno y sus diversas variantes sonoras que sirven de base al fenómeno de la salsa latina de finales del siglo XX; del danzón derivaron los ritmos y bailes del chachachá y el mambo, tan conocidos en el mundo latino y de otras latitudes. De Cuba son igualmente variantes sonoras de origen más africano, pero igual de arraigados en nuestro país como el célebre complejo de la rumba, percutido y lúdico encanto de cinturas y movimientos pélvicos que siguen formando parte no del folklor, sino de la música viva que se hace en la isla.
 
En realidad al danzón, la vida moderna y la sociedad contemporánea de la isla le han dejado un espacio en el folklor musical de la isla, los jóvenes y las generaciones intermedias lo ven como música de “viejos”, porque hoy casi nadie compone danzones y los que se escuchan forman parte de un repertorio clásico, que queda para estudiosos, nostálgicos y algún curioso bailador que descubre su “sabrosa cadencia” al compás de la orquesta charanguera típica, de las que no quedan muchas.
 
Merece el Danzón el reconocimiento, vale la pena resguardarlo y cultivarlo como baile y como género musical, muchas cosas de la vida del cubano se han hecho al ritmo del danzón y en sus buenos tiempos no dejó de reflejar las inquietudes políticas y sociales de su momento histórico, sino escuchen el danzón de Silvio Contreras, que los bailadores conocen como “La bomba”, surgida en medio de la dictadura machadista a modo de suspicaz recordación de la resistencia de los cubanos contra un mal gobierno. Cuando suena en las “peñas danzoneras” su cadencioso ritmo no deja un bailador sin moverse, aunque no tenga pareja, porque es realmente pegajoso.
 
Entonces que viva el danzón, que se enseñe entre los niños y jóvenes, que conozcan que sus abuelos se amaron envuelto en sus notas, moviéndose en un “solo ladrillito”, alusión a lo apretado que se bailaba y se sigue bailando el danzón
 
¡Larga vida al Rey Danzón!