domingo, junio 02, 2013

Nombretes de animales a las personas.



Por Nelson Páez del Amo.

El término zoofilia se compone de dos vocablos griegos, a saber: zoo- que significa animal + philos- que quiere decir amigo, por lo tanto, debe entenderse como amor, cariño o atracción por los animales.
El cubano, por lo general, es amante de los animales y quizás, por la gran influencia africana presente en su evolución como nación, tiende frecuentemente a compararse con las más variadas especies de la clasificación zoológica de Linneo. Esta sui generis equiparación con los representantes de la fauna puede resultar en ocasiones halagüeña o, en otros casos, adquirir un sentido altamente peyorativo. El abanico de especies a escoger es amplio, pues lo mismo pueden utilizarse como parangones: mamíferos, reptiles, aves, peces y hasta insectos.
 
Veamos como funciona esta suerte de metamorfosis en la mayor de las Antillas.

Ser un perro en Cuba corresponde a un individuo lacayuno, sumiso y servil, un lamebotas o “sulatrán” (sumiso, lacayo y tracatrán). Como ejemplo de fidelidad y lealtad realmente es muy poco usado en nuestro medio insular.

Ser el caballo significa, prácticamente, ser el mejor de la liga, el non plus ultra del homo sapiens, como dirían los antiguos romanos “primus inter pares”.
Decirle a alguien jicotea o tortuga es llamarlo lento, calmudo, esos que le piden permiso a un pie para mover el otro. El mote de cangrejo se lo ganan los que lejos de avanzar en su desarrollo, retroceden en el desempeño de su quehacer.

Buey se le llama a la gente mansa y si oímos la expresión “un buey volando” se trata de una situación embarazosa y de difícil manejo. Puede ser empleado, como el burro, para designar personas lerdas y de pocas luces.

Ratón, cucaracha, conejo, guayabito y jutía son sinónimos de cobardía, indecisión, flojera de piernas, mientras que gallo, león y tigre denotan valentía, arrojo y virilidad.

El apodo de chiva se reserva a los delatores y soplones, al tanto que un mulo es un tipo fuerte y laborioso. Trabajar como un mulo es hacerlo con ahínco y denuedo.

Decirle yegua a un hombre es una de los denuestos más ofensivos al género masculino y entraña poca virilidad, falta de valor, blandenguería…”Una yegua cargada de aguacates” es una frase, harto despectiva, que se emplea cuando alguien no enfrenta con decisión, valentía y aplomo los problemas.

Ser un lince, es ser un tipo rápido de acción y pensamiento, sagaz y astuto.

Zorro se le llama en Cuba al individuo ladino, embustero, de dos caras, tramposo…

Trabajar como una hormiga es ser tenaz, disciplinado, laborioso y afanoso.

Los calificativos de grillos, lombrices y sardinas se reservan para las mujeres flacas en extremo.

De lechuza o tiñosa se catalogan aquellas personas de mal agüero. “Parquear una tiñosa” es cuando alguien plantea un asunto bien espinoso.

De escarabajos se tildan los sujetos de formas poco armónicas, como decía mi padre, aquellos que
pueden ser de buena tela pero están mal cortados.

Pitirres, chinches o ladillas les llaman a los tipos fastidiosos, latosos e impertinentes, mientras que de piojos pegados se tildan aquellos que, sin ser familia viven, “de guaguancó”, en el seno de una sin aportar nada o muy poco, o bien a los que se arriman a un grupo para beneficio propio.

Guanajo es el clásico tonto de capirote, simplón y objeto de burlas.

Pollo se les dice a las mujeres bonitas y, a las más entradas en años, se les llama gallinas. Se distinguen como gallinas viejas a las ya gastadas, que todavía pretenden pasar por pollos.

Como venados se catalogan las damas casquivanas y ninfómanas. También podemos oír llamar del mismo modo a los maridos a los que sus esposas les han sido infieles, teniendo en cuenta la cornamenta de estos simpáticos y escurridizos animalitos.

A esas personas taimadas, que se mantienen quietos sólo esperando el momento oportuno para atacar por sorpresa, se les conoce como caimanes de paso.

Se le llama gato a aquellos que siempre están alerta y se caracterizan por ser escurridizos y astutos. También así se les nombra a los ladrones.
 
Son jirafas las personas muy altas y un oso puede ser, ora un hombre con abundante vello corporal o uno corpulento de andar cansino.
 
Hipopótamos, rinocerontes y elefantes, son apelativos para individuos muy obesos y sijú o cotunto para los desafortunados que les sirvieron feo con el cucharón grande.
 
Los camaleones son aquellos sujetos con gran habilidad para camuflar sus intenciones o cambiar de bando o partido y, tal como lo hacen esos reptiles, mudan su color cuando la cosa se pone fea. De las penas me libre Dios, que de esos camaleones me libro yo ¡Solavayaaa!
 
Ser un toro es poseer una gran fortaleza física, resistencia y empuje. También puede ser utilizado, como el buey y el venado, como sinónimo de hombre burlado por su media naranja.
 
El epíteto de mono resulta multipropósito. Si queremos destacar la belleza y simpatía de un niño pequeño o un jovencito decimos: “que mono es”, igual que si deseamos señalar algo que le quede bien a un crío, podemos afirmar “lo mono le queda”. Sin embargo, cuando queremos resaltar que un individuo es un imitador o un payaso nos referiremos a él diciendo despectivamente, que el tipo es un puñetero mono.
 
Con las aves parlantes: cotorra, loro, papagayo, se caracterizan aquellas personas muy habladoras, parlanchinas o repetidoras de frases ajenas.
 
Recuerdo como Salas Amaro, director del periódico Ataja, acólito del dictador Fulgencio Batista, llamaba en las páginas de su libelo al periodista José Pardo Llada, la cotorra de la calle Prado”, aludiendo la ubicación de la emisora desde donde trasmitía su programa radial el periodista del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo).
 
De alacrán, serpiente, víbora, araña peluda se cataloga a la persona ponzoñosa, que utiliza métodos arteros y traicioneros, así como es tildado de puerco aquel individuo desaseado, sucio, desaliñado
o bien se les llama así a los comilones en exceso: “come como un puerco”
 
Si hablamos del majá; tirar majá o ser un majasero significa no trabajar, hacer algo sin el esfuerzo debido, no darle importancia a nada o echar a perder una lid ex profeso. Me imagino, se derive de un juego de azar denominado “siló” en el que se emplean tres dados y el tiro que te elimina del juego automáticamente es el 1, 2 y 3 denominado por los jugadores como “majá”. ¿O tal vez sea al revés?, vaya usted a saber…
 
Estar como pescado en tarima, alude a aquellos que, pese a tener los ojos abiertos, no ven nada de lo que sucede a su alrededor.
 
Jubo, o catibo en las provincias orientales, se les dice a las personas cuando, similar al pequeño reptil, son resbalosas, escurridizas y difíciles de agarrar.
 
El sapo es ese tipo de individuo entrometido, inoportuno, de vista y augurios fatales; invitado no deseado en ninguna parte.
 
Se le llama macao a alguien que se aferra a alguna cosa con inusitada vehemencia. Se emplea la frase: “hay que darle candela como al macao para que suelte” en referencia a este molusco que se adhiere a su concha y no se despega hasta que el fuego casi lo abrasa.
 
Y ponemos punto final al zoológico cubano con el pájaro que siempre ha cargado con las culpas ajenas, el totí, en Cuba se dice que “todos los pájaros comen arroz, y el totí carga la culpa”. Y me voy con mis animalitos a otra parte.
 
Hasta más ver.