sábado, mayo 18, 2013

LA FREDDY.



 Freddy (Fredesvinda García Valdés) Céspedes, Camagüey, 1933. Llega a La Habana a los 12 años para colocarse de doméstica. Para fines de los '58, ya era un personaje conocido de la farándula cubana; una señora que pesaba unas 300 libras, que frecuenta café-bars como El Celeste, y que cantaba a cappella, con mucho feeling y con una voz de contralto que sonaba como un contrabajo bien tocado.  A la sazón, trabajaba de cocinera en una residencia del Vedado.

Fue allí donde comenzó a aparecer noche a noche, una mujer dotada de una poderosa voz de contralto, que se sentaba a cantar, por ejemplo, una versión al español de The Man I Love (El hombre que yo amé) dando muestras de una musicalidad especial cuando intercalaba, entre frase y frase, unos tarareos equivalentes a los giros instrumentales que van armando los arreglos orquestales y que van funcionando como referencia a la armonía, elemento muy a tener en cuenta en este tipo de canciones conectadas con el repertorio de los hoy llamados "standards" norteamericanos (digamos, con el jazz)
Total, que para 1959 estaba catapultada al éxito, en los mejores cabarets de Cuba. Era el último hallazgo. Guillermo Cabrera Infante la noveliza como Estrella, en su novela Tres Tristes Tigres, y le dedica varios capítulos.

  Freddy graba su único disco, comienza a viajar a México, y termina la gira quedándose en Puerto Rico, donde muere en 1961.