martes, abril 30, 2013

Puente de La Concordia, Matanzas, Cuba.




 Varias generaciones han transitado sobre el puente de hierro que salva el río Yumurí, en la ciudad de Matanzas, desde que en n...oviembre de 1878 fue inaugurado con el nombre de La Concordia.

Todavía era época de dominación colonial española en Cuba cuando los habitantes de Matanzas se regocijaban con el nuevo camino sobre las aguas del pintoresco río, justamente en el sitio donde se entrega manso a la bahía de aguas profundas.

Nadie imaginaba entonces que las columnas clásicas de aquella obra de ingeniería devendrían emblema de la urbe, localizada a 100 kilómetros al este de La Habana, la capital del país.

El regidor síndico suplente Carlos Ortiz Coffigny sugirió la denominación del puente porque su edificación había comenzado precisamente durante la Guerra Grande de los 10 años por la independencia, y la firma del Pacto del Zanjón, en 1878, marcaba tregua entre tropas insurrectas y españolas.

Especialistas consideran a esta estructura como la primera de hierro en la nación, a partir del testimonio que en 1872 ofreció Celestino del Pandal, arquitecto de la ciudad, cuando se excusó por demoras en los diseños, alegando que no había hallado en toda la Isla un puente de hierro con antecedentes de modelo de comparación que le permitiera realizar sus cálculos.

Luego de instaurada la pseudo-república, en 1902, el puente fue rebautizado con el nombre actual de General Lacret Morlot, en honor al incansable luchador de las gestas libertarias frente al dominio colonial, ayudante del mayor general Antonio Maceo y junto a éste, participante de la Protesta de Baraguá, que condenó la Paz del Zanjón.

Las estructuras metálicas del puente fueron fabricadas en Nueva York. Sus arcos de hierro, de 36 metros de luz, están apoyados en estribos cerrados de cantería y, según ha hecho notar el arquitecto Ramón Cotarelo, su diseño, aunque en menor dimensión, recuerda el puente de Triana, en Sevilla, ejecutado según el proyecto del célebre Gustavo Eiffel.

Seis décadas atrás, el historiador José Antonio Treserra distinguió la belleza de las cuatro columnas del puente que une a las barriadas de Versalles y Matanzas, y vaticinó que llegarían a simbolizar la ciudad, tal y como sucede actualmente.

Artísticas réplicas de las columnas, a escala artesanal, son obsequiadas a personalidades sobresalientes cuando se desea distinguir su contribución al desarrollo del territorio matancero.


Varias generaciones han transitado sobre el puente de hierro que salva el río Yumurí, en la ciudad de Matanzas, desde que en n...oviembre de 1878 fue inaugurado con el nombre de La Concordia.

Todavía era época de dominación colonial española en Cuba cuando los habitantes de Matanzas se regocijaban con el nuevo camino sobre las aguas del pintoresco río, justamente en el sitio donde se entrega manso a la bahía de aguas profundas.

Nadie imaginaba entonces que las columnas clásicas de aquella obra de ingeniería devendrían emblema de la urbe, localizada a 100 kilómetros al este de La Habana, la capital del país.

El regidor síndico suplente Carlos Ortiz Coffigny sugirió la denominación del puente porque su edificación había comenzado precisamente durante la Guerra Grande de los 10 años por la independencia, y la firma del Pacto del Zanjón, en 1878, marcaba tregua entre tropas insurrectas y españolas.

Especialistas consideran a esta estructura como la primera de hierro en la nación, a partir del testimonio que en 1872 ofreció Celestino del Pandal, arquitecto de la ciudad, cuando se excusó por demoras en los diseños, alegando que no había hallado en toda la Isla un puente de hierro con antecedentes de modelo de comparación que le permitiera realizar sus cálculos.

Luego de instaurada la república, en 1902, el puente fue rebautizado con el nombre actual de General Lacret Morlot, en honor al incansable luchador de las gestas libertarias frente al dominio colonial, ayudante del mayor general Antonio Maceo y junto a éste, participante de la Protesta de Baraguá, que condenó la Paz del Zanjón.

Las estructuras metálicas del puente fueron fabricadas en Nueva York. Sus arcos de hierro, de 36 metros de luz, están apoyados en estribos cerrados de cantería y, según ha hecho notar el arquitecto Ramón Cotarelo, su diseño, aunque en menor dimensión, recuerda el puente de Triana, en Sevilla, ejecutado según el proyecto del célebre Gustavo Eiffel.

Seis décadas atrás, el historiador José Antonio Treserra distinguió la belleza de las cuatro columnas del puente que une a las barriadas de Versalles y Matanzas, y vaticinó que llegarían a simbolizar la ciudad, tal y como sucede actualmente.

Artísticas réplicas de las columnas, a escala artesanal, son obsequiadas a personalidades sobresalientes cuando se desea distinguir su contribución al desarrollo del territorio matancero.