miércoles, octubre 17, 2012

Historia de "La Hamaca".

 
Los arqueólogos creen que la hamaca apareció en América hace unos 1.000 años, pero hay otros que dicen que viene de la Polinesia. Por su uso extendido en Centroamérica,muchos aseguran que la inventaron los mayas, pero de acuerdo con los datos antropológicos, lo más seguro es que provenga de la cultura arawak, un conjunto de pueblos que a la llegada de los españoles se extendía por todo el norte de Suramérica.

El primer registro escrito sobre la hamaca proviene de los diarios de Colón y data del miércoles 17 de octubre de 1492. Ese día, el genovés y sus hombres visitaron la isla antillana de Fernandina, donde encontraron que las casas de sus habitantes "eran de dentro muy barridas y limpias, y sus camas y paramentos de cosas que son como redes de algodón".

Fue el cronista español Gonzalo Fernández de Oviedo, en 1537, quien la describió en detalle por primera vez: "bien es que se diga qué camas tienen los indios en esta isla española, a la cual cama llaman hamaca; y es de aquesta manera: una manta tejida en parte, y en partes abierta, a escaques cruzados, hecha red (porque sea más fresca). Y es de algodón hilado de mano de las indias, la cual tiene de luengo diez o doce palmos, y más o menos, y del ancho que quieren que tenga...", dice en su Historia General y Natural de las Indias. Y Fray Bartolomé de Las Casas afirmó que "dormir en ellas cosa es descansada" y que en el verano europeo "serían harto estimadas".

En la mayor parte de los países de Centroamérica como Guatemala, Nicaragua, El Salvador y Costa Rica, así como en México y los países de Sudamérica como Brasil, Venezuela y Ecuador, la hamaca es todavía hoy, desde hace mucho tiempo y especialmente en regiones cálidas, para una gran parte de la población rural, un lugar tradicional para dormir.Está aceptado de manera general que el origen de la hamaca se sitúa en la cultura maya en Centroamérica, hace aproximadamente 1000 años. En lo relativo a la fabricación de una hamaca tradicional , la forma y técnica de tejer no ha cambiado casi nada hasta la actualidad, por tanto, es una prueba de la extraordinaria creatividad e inspiración de este pueblo, ya entonces altamente desarrollado. Los mayas son todavía maestros inigualables de esta técnica especial reproducida de forma múltiple.

Las primeras hamacas se tejían de la corteza del árbol de Hamack. Más tarde esta corteza se sustituyó por el sisal como material preferido para la hamaca, debido a que esta planta abundaba más en el entorno natural y sus fibras eran más suaves y elásticas. El algodón se ha empleado sólo desde hace aproximadamente 60 años para la fabricación de hamacas.

Los zenú de las sabanas de Cesar, y parte de Sucre y Bolívar, tenían por costumbre que el novio le enviara a la novia una hamaca de algodón como símbolo del casamiento. También la usaban en los ritos funerarios como el lugar de reposo de los muertos embalsamados antes del entierro, y como el depósito en el que ofrendaban el oro a sus dioses.

Las tejen como lo hacían sus ancestros indígenas: con hilaza de algodón y en un telar vertical, amplio y rectangular instalado en el patio interior de la casa. Este es un espacio abierto con techo de palma y comunicado con la cocina, el lavadero, las habitaciones y el patio, para no desatender las labores domésticas mientras se teje. El oficio se hereda como un legado de familia y las primeras lecciones frente al telar son la prueba de que una niña ha llegado al uso de razón. Todas empiezan tejiendo fajas y fajoncitos y desde pequeñas se hace evidente, como en cualquier arte, la destreza y el talento de la tejedora. Y también su carácter, pues no es lo mismo una que teja 'apreta'o', que una que teja flojo, finito o 'paletia'o'.
Por ser liviana, fresca y fácilmente transportable, la hamaca logró colonizar el territorio colombiano, sobre todo el de las tierras calientes, donde es esencial para cuidar el sueño de animales rastreros como culebras y alacranes. No es exagerado afirmar que de La Guajira al Amazonas y de Arauca a Chocó, la hamaca es uno de los objetos más importantes de la vida indígena y mestiza de Colombia. Es mucho más que una cama en el aire.