jueves, mayo 31, 2012

Un santaclareño ilustre: Miguel Gerónimo Gutiérrez.


Un santaclareño ilustre: Miguel Gerónimo Gutiérrez.
El 20 de abril, se cumplió otro aniversario de la muerte del patriota y poeta santaclareño Miguel Gerónimo Gutiérrez, Vicepresidente de la Cámara de Representantes electo en la Asamblea de Guáimaro, el 10 de abril de 1869, y asesinado por las tropas españolas en 1871.

Una figura cimera de las luchas independentistas en la región central de Cuba, y entre los más preclaros hijos de esta ciudad de Santa Clara, la que le honra con un hermoso monumento ubicado en el Parque de La Pastora.

Nació el excelso santaclareño, el 15 de junio de 1822, hijo de Miguel Gutiérrez y María Nicolasa Hurtado de Mendoza y fue bautizado el 20 del propio mes en la Parroquial Mayor de la villa, con el Tomo-18 en el Folio-4. Dicha iglesia estuvo ubicada en la Plaza de Armas, hoy Parque Leoncio Vidal, y fue demolida en 1923

El plantel de Los Padres Franciscanos fue el sitio donde recibió educación y enseñanza, destacándose como alumno eminente y mostrando dotes hacia la literatura, y en especial por la poesía.

Esta inclinación por las letras lo llevó, a que, con apenas 18 años, colaborara con el periódico “El Eco de Villa Clara”, nuestro primer periódico, fundado en 1832.

Procurador público, anti esclavista, contrario a la pena de muerte, poeta, plasmó sus ideales en la casi totalidad de los diarios locales como “La Alborada”, “El Central”, “La Guirnalda Literaria”, “El Alba” y “La Época”.

El 3 de junio de 1848, se une en matrimonio con Ángela Quirós Hurtado de Mendoza, ocho vástagos fueron el fruto de dicho matrimonio.

Su labor revolucionaria por la independencia de Cuba le motivó a crear, en 1860, unido a un grupo de intelectuales patriotas, La Sociedad Cultural “Liceo de Villa Clara”.

Al estallar, el 10 de octubre de 1868, la gesta de independencia liderada por Carlos Manuel de Céspedes, el patrióta santaclareño que dirigía la Junta Revolucionaria de Villaclara, se sumó al campo de la Revolución el 6 de febrero de 1869.

Junto a su esposa, hijos y amigos se dirigió a San Gil, cerca de Santa Clara, donde los miembros de la junta proclamaron la independencia de Cuba.

Un día después, el 7 de febrero de 1869, las fuerzas insurrectas de Las Villas se concentraron en Cafetal González, zona de Manicaragua, donde el propio Miguel Jerónimo, ante unos 5 000 coterráneos, redactó el acta de pronunciamiento contra España.

En ese mismo lugar,  quedó organizada la Junta de Gobierno que presidió el mismo Gutiérrez, con Antonio Lorda de vicepresidente, Eduardo Machado, secretario y los vocales Arcadio García y Tranquilino Valdés.

Al frente de las bisoñas tropas mambisas fue designado Joaquín Morales Enríquez, además tremoló la bandera bordada por Inés Morillo Sánchez.

Miguel Jerónimo Gutiérrez estuvo en las más altas esferas de la dirección y el combate de la guerra. En la Asamblea de Guáimaro, el 10 de abril de 1869, fue miembro de la Constituyente y nombrado Vicepresidente de la Cámara de Representantes.

Durante uno de los recesos de la cámara, en 1871, ansioso de hallarse cerca de los suyos, en su terruño natal, pasa la Trocha de Júcaro a Morón y se incorpora a las fuerzas del general Francisco Villamil.

En la regió villareña de Sancti Spíritus se encontraba, acompañado de un grupo de hombres, cuando delatado por un tal Juan Castellón, resultó sorprendido en el monte nombrado El Purgatorio, por guerrilleros desalmados, los cuales le encuentran tendido en su hamaca y le disparan a quemarropa.

Herido de gravedad, y desangrándose, lo llevan a grupas de caballo a una dura jornada, dejando por la manigua jirones de piel y sus últimos alientos de vida.

Su cadáver, lo dejaron casi insepulto para que de él se hartaran los perros jíbaros y las auras.

Existen testimonios, dados por Rafael Morales en su libro Hombres del 68, que dan fidelidad que esa noche del 20 de abril de 1871 se sintió el aullido de los perros jíbaros destrozando el cuerpo sin vida del insigne patriota de Santa Clara.
Sus bienes y posesiones fueron embargados por las autoridades coloniales españolas, quedando su viuda en el mayor desamparo junto a sus hijos.

José Martí, al hablar del prócer santaclareño, en su artículo 10 de abril, dice: “…por el valor y por los años hacía como de cabeza… trajo a pelear el juicio cauteloso, el simple corazón, la cabeza inclinada, la lánguida poesía, el lento hablar y su hijo….”.

Por acuerdo del Ayuntamiento de Santa Clara, el 13 de septiembre de 1917, se dispuso una comisión gestora para erigirle un monumento al patriota en el parque La Pastora.

La primera piedra se colocó el 10 de octubre de 1917,  y el general Gerardo Machado, lo develó el 20 de mayo de 1919, mientras el padre Ángel Tudurí bendijo la estatua.

Considerado uno de los poetas de la guerra, no podemos cerrar esta breve semblanza, sin incluir una décima improvisada por él al arroyo que corría en Guáimaro, en controversia en la que participaron, además, los también poetas José Joaquín Palma y Antonio Hurtado del Valle, el Hijo del Damují.

Las décimas se titularon A un arroyuelo en Guáimaro, y la de Miguel Gerónimo decía así:

Arroyuelo transparente:
 en tu murmurar eterno
 algo de sublime y tierno
 dices al alma que siente.
 ¡Ay! Que no pueda mi mente
 saber si en esos rumores
 apacibles, seductores,
 de tu perenne armonía
 dices algo al alma mía
 de mis ausentes amores.