miércoles, mayo 16, 2012

Ladron que roba a ladron... Le roban tres vacas al comandante Guillermo García Frías.



LA HABANA, Cuba, 14 de mayo
(Yaremis Flores, www.cubanet)

Al menos tres vacas fueron robadas la noche del sábado 5 de mayo de una finca ubicada al suroeste de la capital que pertenece al comandante de la revolución Guillermo García Frías.
Al amanecer del día siguiente, se observaron tres carros patrulleros y dos vehículos de Medicina Legal en la cooperativa Fernando García Rosales, dirigida por García Frías. La finca, que cuenta con todo tipo de recursos, pertenece a la Empresa Nacional para la Protección de la Flora y la Fauna, enclavada en Murgas, del municipio Boyeros. En sus más de 400 hectáreas hay varios cultivos, entre ellos caña y moringa, pero su tarea fundamental es la ganadería.
El suboficial Alexander Borrero, que investiga el robo, dijo: “La gente no escarmienta; se atreven a robarle a un comandante”. Los investigadores tiraron fotos y tomaron videos del lugar y entrevistaron a varios vecinos. Según Borrero, las reses eran ejemplares de pura raza y pesaban entre 350 y 450 kilogramos. Hasta la fecha no han detenido a ningún sospechoso.
Varios campesinos han denunciado el robo de sus animales, un delito de alta incidencia en la zona. Sin embargo, la policía no les ha prestado atención. “El pasado lunes 7 de mayo, se llevaron uno de mis caballos. Lo comuniqué en la unidad policial y todavía estoy esperando la investigación” dijo Alfonso Chaviano, más conocido por Chichi, quien añadió que un caballo en la isla puede alcanzar un valor superior a los 1,000 dólares.
 
 
Vista parcial de la cooperativa Fernando García Rosales.
Foto: Cubanet.
 
Osiris, una de las vecinas del lugar que pidió que no se publicaran sus apellidos, conversó hace dos meses con Miguel Vale, administrador de la finca. “Me dio un aventón en su jeep Willy particular. Se identificó y alardeó de sus constantes viajes a México y Brasil, con el fin de comprar cabezas de ganado pura raza”.
Los cubanos no tienen la posibilidad de controlar la rentabilidad de las inversiones del país y, mucho menos, decidir el destino de las producciones de fincas como esta, que operan con el visto bueno del ex gobernante Fidel Castro.