jueves, mayo 17, 2012

El asedio de la policía castrista, contra los ciudadanos cubanos.

Cámara de vigilancia, situada en las calles Monte y Aguila

El asedio de la policía castrista, contra los ciudadanos cubanos.
Héctor Julio Cedeño Negrín
Periodista Independiente de Cuba.
Ciudad de la Habana , miércoles 16 de Mayo de 2012.

La ofensiva permanente de la llamada, Policía Nacional Revolucionaria, aleas P.N.R. De dudosa profesionalidad, pésima escolaridad, elevada corrupción y probada prepotencia. Maltrata constantemente a los ciudadanos cubanos, especialmente a los habaneros. La policía de la Ciudad de la Habana , está integrada en más de un ochenta por ciento, por individuos procedentes de otras provincias del país, principalmente de las llamadas provincias orientales.

Del oriente cubano, los envían por miles, les prometen sueldos de quinientos pesos y más. Como ese dinero, en aquellos lugares, es considerado una millonada, debido a las carencias, las necesidades y la falta de recursos, los orientales se imaginan, que van a hacerse ricos en la Habana y por fin la invaden. Cuando llegan a la ciudad, caen en la cuenta de que los “sueldazos” prometidos, no les alcanzan, ni para comprarle, mata pulgas al perro.

Aunque los policías orientales viven en albergues, ahorran ropas de civil, porque pasan la mayor parte del tiempo en uniforme, no gastan en comida, porque reciben el salcocho reglamentario, que les cocinan en las unidades y en las Estaciones de Policía y reciben diversas gratuidades, que les privilegian sobre el ciudadano común. Los altos sueldos no les resuelven, ni siquiera, sus más perentorias necesidades. A pesar de que un policía puede ganar más de mil pesos cubanos (PUC), mucho más que lo que gana un médico especialista.

Como en sus lugares de trabajo, no hay mucho para resolver, como decimos los cubanos, salvo que sean por ejemplo, patrulleros y puedan apropiarse de parte de la gasolina de sus carros, para venderla en el mercado negro o tengan alguna otra posibilidad de adquirir algún dinero. Tienen que pasarse la vida, haciendo lo que ellos si saben hacer perfectamente o lo que aprenden con más facilidad. Esto es, extorsionar y esquilmar a los ciudadanos, para de esa manera obtener el dinero extra, que necesitan para suplir sus insuficiencias.

Por ello muchos reclutas desde que ingresan en las escuelas policiales, ya conocen, por el consejo o por la experiencia de otros, lo que hay que hacer para conseguir ese dinero extra y llegan listos para la corrupción y el trapicheo policial. Ese dinero lo adquieren, extorsionando a las prostitutas, a los “jineteros”, a los vendedores ilegales, a los taxistas y boteros, para liberarlos de una multa debida o fabricada por la propia policía, cobrándole la gabela a todo el que sorprenden cargando algo, sin la debida certificación o cobrando por trasladar en autos policiales, mercancías de procedencia ilícita.

Los que no pueden pagar por ser unos pobres diablos, son los que van a parar a las Carpetas de las Estaciones Policiales y son los que dan fe de la operatividad de la policía callejera, porque los policías son obligados a enviar casos a las Estaciones para justificar su trabajo. Si no envías a nadie, no eres operativo. Así, envés de ser la policía, un cuerpo para prevenir el delito y educar al ciudadano en el cumplimiento de la ley, se han convertido en fabricadores de delitos, contra los ciudadanos.

Como los más operativos son estimulados, los policías pasan la vida implicando a los ciudadanos en delitos ficticios. En algunos casos para extorsionarlos y en otros, para ganar méritos. Este concepto policial, está llevando a muchos ciudadanos, a pasar cursos de delincuentes comunes y de postgrados, en las prisiones, especialmente a los jóvenes. Basta con pasar unas horas en alguna Estación de Policía, para constatar las diversas situaciones, que lo corroboran.

Donde veo más excedido el abuso policial, es en la utilización de las cámaras de vigilancia, que han sido diseminadas por toda la Ciudad de la Habana y especialmente en un supuesto delito, al que denominan “Asedio”. Según el diccionario de la lengua española.

Asedio; es cerco, sitio, bloqueo. Asediar; poner cerco, sitiar, fig. Molestar mucho en exigencia o pretensiones. También acorralar, encerrar, etc.

El cubano ha sido y es, un personaje, anecdótico, guasón; esto es chistoso, gracioso, divertido y chispeante. De eso tenemos fama los cubanos a nivel mundial. Cuba ha sido siempre, un país hospitalario y acogedor. El extranjero, viene a Cuba con esa creencia y así eran los cubanos, hasta el primero de enero de 1959. La Habana , llena de turistas de diversas regiones, mezclándose con los cubanos.

Conozco muchas anécdotas, de mis familiares, que eran músicos, amenizando en restaurantes y cafés, desde los años treinta y cuarenta, con la guitarra al hombro, y las claves en ristre. “Salíamos a fletear el peso”, me decía uno de mis mayores, que se reunía con otros, en un bar que existía, en Compostela y Luz.

Que de malo puede haber, que un cubano converse con un turista, que se siente a su mesa y que comparta un trago. Asediar es atosigar, fastidiar y molestar, pero para declarar el asedio es menester que el turista se queje a las autoridades, porque alguien lo esta molestando, si no hay queja, no existe asedio. En seis horas que permanecí en el llamado depósito de la Estación policial de Zanja y Dragones, el pasado sábado doce de mayo, pude constatar más de trece ciudadanos, acusados por un supuesto asedio al turista.

Conocí a un joven que ha cumplido cinco prisiones, por asedio. Simplemente por conversar con turistas o por sentarse a una mesa con algún extranjero. Incluso conozco un caso, de quien parado en la puerta de su casa, ha sido detenido y acusado por el supuesto asedio, porque por donde el vive pasan muchos turistas, esto es en las calles de San Miguel y Consulado, en Centro Habana. Allí hay una cámara de vigilancia, lista para acusar a los vecinos del lugar.

Los gobernantes cubanos se han convertido en los más usureros del mundo y pretenden que todo el dinero que portan los turistas, les pertenece a ellos. No desean que los turistas, se gasten un centavo con los ciudadanos, ni que le regalen un peso a los hambreados cubanos. Si la policía le sorprende conversando con un turista le detienen y le conducen.

En la unidad le levantan un acta de advertencia y si ya tiene varias le envían para el consejo, que es un lugar donde se reunen los Jefes de sectores policiales del barrio y ellos determinan, que sanción imponerle, si le amonestan, le multan o lo mandan a prisión, por el supuesto delito de “Peligrosidad Pre-delictiva”, una notable aberración jurídica, que solo puede ser impuesta en el lugar en que rige una tiranía, como la que subyuga al pueblo cubano..