martes, abril 03, 2012

Monumentos a personalidades en La Habana.


Juan Clemente Zenea, poeta y patriota cubano.

Nació el 24 de febrero de 1832 en Bayamo. En el año 1845 se traslada a La Habana. Dedicado al periodismo desde los dieciséis años, con veinte tuvo que refugiarse en los Estados Unidos por haber escrito contra el gobierno colonial español. Se radica en Nueva Orleans y desde allí escribió y envió artículos políticos que le acarrearon una sentencia de muerte por parte del gobierno español. Gracias a una amnistía, regresa a Cuba. En 1865 viaja a los Estados Unidos por asuntos profesionales y más tarde a México, pero al llegarle noticias del levantamiento en Yara en 1868, se traslada a Nueva York para cooperar en los trabajos de la propaganda insurgente. En el mes de noviembre de 1870 consigue llegar a Cuba en una misión. Después de reunirse con Carlos Manuel de Céspedes y cuando se disponía a regresar a los Estados Unidos, las autoridades españoles le apresaron. fue sentenciado a muerte y fusilado en la mañana del 25 de agosto de 1871.



Gabriel de la Concepción Valdés,
 
o “Plácido” (seudónimo con el cual firmó su obra), tal vez haya sido el poeta de mayor aceptación popular entre los escritores cubanos del siglo XIX, fue el poeta de mayor aceptación y divulgación en Cuba, y en la literatura cubana uno de los de mayor sensibilidad.
Plácido escribió muchos poemas de carácter popular y para las fiestas familiares también fueron muchas las improvisaciones que redactó. Algunos críticos han caracterizado estas obras como vulgares, cuando en realidad exponían la vida cotidiana de aquellos años en Cuba como sólo los criollos lograron hacerlo. Otros aun reclaman que no debe ser incluido en la literatura afrocubana ya que su obra es muy refinada, semejándose demasiado a la de los blancos. Irónico que su obra también haya sido juzgada con el mismo perjuicio que fue su piel. Eso es lo que quería decir ser mulato en la isla durante los años de Gabriel de la Concepción Valdés: no ser aceptado ni por los de la raza blanca, ni por los de la casta negra.


    Monumento a Calixto Garcia, Habana.
General cubano participo en los combates finales en el área oriental de la isla y en el sitio a Santiago de Cuba junto a las tropas estadounidenses, que pusieron final a la etapa colonial en 1898. Alrededor de la estatua ecuestre hay 24 placas de bronce que cuentan los 30 años de lucha del general Calixto Garcia en las diferentes guerras de la independencia cubana.



Rosalía de Castro.
 
siempre estuvo y estará venerada en La Habana. Entre sus más hermosos versos y cantares, ella recordó a los gallegos y gallegas de la capital cubana, donde fueron acogidas con verdadero entusiasmo todas sus obras como Cantares Gallegos, 1863, en los que fundió los cantares populares con los suyos y el alma de su amada Galicia; Follas Novas, 1880, devenida en su testamento literario, y En las orillas del sar, 1884, donde le cantó a la decadencia y a los desengaños propios y de todas las vidas humanas. En las tres, desborda su alma de poetisa, sin apartar a la nostalgia tan característica de la raza gallega.