lunes, abril 23, 2012

Ingenio La Victoria. Jibara. Oriente.



Fue fundado por Santiago Patterson y Roberto Frances durante la primera mitad del siglo XIX. Posteriormente fue adquirido totalmente por la familia Frances. Para 1868, tras complicados litigios judiciales, pasó a ser propiedad del Don Atanasio Calderón de la Barca y Villa, acaudalado santanderinos que había fijado su residencia en Gibara.
En el propio año 1868 fue atacado y quemado parcialmente por fuerzas de Julio Grave de Peralta, que liberaron a 32 de sus esclavos. El resto de la dotación, unos 96, habían sido encerrados por su dueño en Gibara.
Ante este hecho Calderón decidió fortificar la propiedad, y mandó a construir dos fortines, uno de los cuales ha llegado a nuestros días. Esta torre fortificada posee un diseño único en el territorio. Su planta es un endecágono conformado por 11 lienzos de unos 2.10 metros de ancho, excepto el de la puerta que mide 3.70 metros. Es una torre de dos cuerpos y prismas de unos 7.70 metros de altura. Se destaca en él que posee cinco puertas en el segundo nivel, cuyos vanos tienen un diseño apuntado que le imprimen un singular encanto artístico. Los muros son de mampuesto de 0.60 metros de grosor estructurados por ladrillos, material que también se usó en los dinteles arqueados del fortín. En los lienzos de pared en que no se construyeron puertas se abrieron dos hiladas de aspilleras, unas 15 por cada nivel. Interiormente presenta dos plataformas y fue recubierto con un repello sobre la base de cal. Es uno de los pocos que conserva algunos maderos de la azotea. Un parte del 13 de abril de 1872 nos reporta una acción en este ingenio y áreas aledañas.
 
“En la misma noche (alrededor de Gibara) el subteniente Néstor Proenza- divide en 2 partes sus fuerzas: una a su mando; otras a las órdenes del sargento de color Diego Patterson y simultáneamente atacan: el primero a Santo Tomas de la Campana (Campañá) ; tiene fuego allí y mata al maquinista y al mayoral, incendia algunas casa y bohíos y el segundo a “La Victoria” de Calderón, la toma, incendia las casas, toma 7 armas de fuego y se le incorporan voluntariamente diez negros.” 

No obstante lo anterior el ingenio La Victoria mantuvo su molida durante la Guerra de los Diez Años. En 1895 fue atacado e incendiado por tropas de Cornelio Rojas, por lo que no pudo moler durante esa contienda.

Tras un largo litigio judicial los herederos de Calderón perdieron la propiedad de la finca, que pasó a manos del capitalista gibareño José Homobono Beola Valenzuela tras el remate de una hipoteca.
Notas: 
(1) Cordoví Nuñez, Yoel.: Máximo Gómez: tras las huellas del Zanjón. Edit. Oriente, S de Cuba, 2005 p70..
(2) Memorias inéditas del historiador gibareño Andrés Avelino Pascual Mariño.