jueves, febrero 16, 2012

Gran Teatro de La Habana.



Su arquitecto Antonio Mayo logró dotar al edificio de los requisitos necesarios en cuanto a comodidad, capacidad, ventilación y condiciones acústicas. Levantado en un extremo de la entonces Alameda de Isabel II y a pocos metros de la puerta de Monserrate, en la Muralla de La Habana, tenía 90 palcos y 22 filas de lunetas y una capacidad mínima de dos mil asistentes, pero con posibilidad máxima de llegar hasta cinco.
Teatro Tacón, 1838, el cual a principios del siglo XX fue adquirido por el Centro Gallego con la novedosa denominación de El Gran Teatro Nacional del Centro Gallego.
El Gran Teatro o teatro García Lorca es uno de los mayores teatros de opera del mundo, situado en el monumental edificio palacio del Centro Gallego, construido en 1915. El edificio tiene un diseño modernista y en su interior podrás pasear por la sala principal y otros rincones de un antiguo teatro conservado hasta la actualidad. Desde sus sillones rojos hasta sus lámparas de araña, todo se conserva en La Habana para hacernos viajar en el tiempo.

En el libro Los gallegos de La Habana, de propia autoría, que fue presentado en la Feria Internacional del Libro durante el mes de febrero, incluyo la historia en síntesis del gran coliseo de la capital cubana que otrora se llamó Teatro Tacón, 1838, el cual a principios del siglo XX fue adquirido por el Centro Gallego con la novedosa denominación de El Gran Teatro Nacional del Centro Gallego. Por estos días el histórico teatro celebra su aniversario 170 y con tal motivo, deseamos evocar brevemente los hitos más relevantes de su impronta en el quehacer artístico cultural, así como la trascendencia de su principal escenario, la sala García Lorca.

Con la representación de la obra del genial Verdi, Aida, se verificó que el jueves de esta semana por la empresa de Pascuali, Misa y Echemendía, fue inaugurado el Gran Teatro Nacional del Centro Gallego de La Habana. El coliseo es una verdadera maravilla de construcción y ornamentación. Ofrece un aspecto deslumbrador y estuvo completamente invadido de un público tan culto como selecto, que escuchó en la mayor atención y el más rígido silencio, la soberbia partitura del colosal maestro italiano. (Publicado en la revista Galicia, el 24 de abril de 1915).

Sobre los cimientos del antiguo y famoso Teatro Tacón, en 1838, se instaló la estructura del Teatro Nacional que fue adquirido por la colonia gallega, en 1906, por la suma de más de 5 mil pesos, oro americano, a través de una emisión de bonos amortizables en treinta años. El edificio fue remodeló e integrado al palacio del Centro Gallego. El bello auditorio inició la temporada de ópera, en abril de 1915, con Aida, de Giuseppe Verdi, precisamente en el año de inaugurado el palacio del Centro Gallego.

La Beneficencia Gallega ofreció el 25 de julio de 1915 la fiesta tradicional de Santiago. En el Gran Teatro Nacional se reunieron los emigrados para escuchar la dirección musical del maestro José Castro, Chané y a continuación se presentó la compañía del Teatro de la Comedia. La segunda parte de la función fue gallega: fueron interpretados números de la tierra galiciana bajo la batuta de Chané, entre estas la rapsodia Unha feste nos muiños de Peirallo. (Cita, publicada en la revista Galicia, agosto de 1915).

En las memorias del Teatro permanecen Ana Pavlova con sus maravillosos giros danzarios; el recital del tenor Enrico Caruso; el debut del genial guitarrista Andrés Segovia, en 1923, cuando también se presentaron el chellista Pablo Casals y Serguei Rachmaninov con obras propias y de otros compositores; también en 1922, el joven compositor y pianista cubano Ernesto Lecuona, autor de la universalmente conocida Siboney, había subyugado al público con sus interpretaciones.

No se olvida la presentación de la compañía española del maestro Federico Moreno Torroba, con la inolvidable zarzuela Luisa Fernanda; Carmen Amaya bailó allí en 1939 y Jorge Negrete ofreció sus rancheras en el decenio de los cuarentas. Alicia Alonso presentó en 1950 en este teatro, por primera vez, su compañía de ballet. Y hoy el Gran Teatro Nacional, es sede en su sala García Lorca, de los festivales internacionales del Ballet de La Habana, que ya tienen más de veinte ediciones.

Victoria de los Ángeles, Marcel Marceau, Chucho Valdés, Cristina Hoyos, Julio Bocca, Rita Montaner, Carlos Acosta y José Manuel Carreño, entre otros más también han actuado en la Sala García Lorca.
Un hecho curioso: en el antiguo Teatro Tacón, 1849, fue inventado el teléfono por el mecánico y tramoya italiano Antonio Meucci, cuya patente le fuera negada, la que finalmente se le otorgó a Graham Bell.  



Otro trascendental hecho, pero relacionado con el mundo gallego, tuvo lugar en el Teatro Nacional, el 20 de diciembre de 1907, cuando por primera vez fue interpretado el Himno Regional Gallego, el definitivo Himno de Galicia.
El Teatro Nacional desde los orígenes, en el siglo XIX, cuando llevaba el nombre de Teatro Tacón, se ubicó entre los más relevantes coliseos del mundo. El hermoso edificio se levanta en Prado entre San Rafael y San José, frente al Parque Central donde se halla la estatua del héroe nacional José Martí y muy cerca del conocido edifico del Capitolio, en la zona de La Habana Vieja.



Cupula del edificio.
Estatua de la Victoria.






El talón de este teatro se sube y se baja a base de cuerdas, como en los viejos tiempos. Y es que en 50 años de dictadura castrista poco ha cambiado en Cuba. El Gran Teatro de la Habana es uno de esos edificios que han resistido impolutos al paso del tiempo.



Sala principal del Gran Teatro de La Habana.

Sala Alejo Carpentier.

Escenario.



Entrada al teatro.






Frascos a la entrada del Teatro.

Interior del teatro.






Cafeteria.

Antiguo escenario cuando era Teatro Tacon.

Exterior del Teatro.