sábado, enero 28, 2012

SOÑE CON MARTI


SOÑE CON MARTI

Esta madrugada, del día 28 de Enero, tuve un sueño.
La estatua que copia la figura de Martí, emplazada en el parque central de la Habana, se movía y tomando una flor de las sembradas en dicho parque, comenzó a caminar por las destruidas calles de mi otrora bella ciudad.
El blanco mármol resaltaba sobre el negro pavimento, más brillante, mientras el sol se hacía refulgente; mientras los comentarios de quienes lo veían transitar no dejaban de sorprenderme.
... ¿Quién es ese? Se preguntaban la mayoría. Quienes tras tanta tergiversación, ignoraban a quien pertenecía esa figura egregia. ¿Será de las Damas de Blanco? Pero es un hombre, se respondían a sí mismos.
A medida que avanzaba, se iban sumando ciudadanos, quienes agrupándose, comenzaban a convertirse en multitud; los que movidos por la curiosidad, comenzaron a seguir sus pasos.
Pasó por frente al capitolio y continuó su camino hasta el Parque de La India, donde ya lo esperaban policías y turbas represoras de los grupos de respuesta rápida, los que trataron de impedir su tránsito.
La dura piedra, en la cavidad donde se enmarcaban los ojos, tomó un brillo tan reluciente, que aquellos que intentaron detener su marcha, cayeron al piso. Mientras que una voz convincente se escuchaba decir: “No me pongan en lo oscuro, a morir como un traidor”
Es Martí, es Martí comenzaron a decir aquellos que por tantos años sucumbieron ante la falsa imagen creada del Apóstol. Es José Martí el patriota. Estaba tan cerca de nosotros y no lo reconocíamos, repetían con gritos de estupor.
La imagen pétrea de Martí continúo su camino, mientras se unían más y mas personas, quienes veían convertirse en realidad las ansias de materializar las esperanzas de libertad. Nada podía detener la ola arrolladora; ni tanques, ni fusiles, ni columnas de represores enviados por los que por tantos años avasallaron al pueblo.
Llegó la blanca estatua hasta frente al monumento enclavado en la Plaza Cívica, donde súbitamente desapareció.
Todo el pueblo quedó consternado. Gritos de: Volvimos a perder a Martí. Se escuchaban entre el llanto que surge de la frustración.
Pero la figura del Martí con su rodilla doblada, frente al edificio en forma de estrella, se puso en pie. La mole rígida cobró vida. La muchedumbre impactada guardo silencio. Ese Martí por tanto tiempo olvidado, abrió sus brazos y levantando su frente, solo dijo: CON TODOS Y PARA EL BIEN DE TODOS.

José Caballero Blanco