jueves, agosto 18, 2011

Mentiras de Castro. Discurso en Columbia y La verídica historia de la paloma de Fidel.


La Habana. Enero 9 de 1959. Campamento Militar de Columbia (Ciudad Libertad), y con la paloma posada en el hombro: "Y quiero decirle al pueblo y a las madres de Cuba, que resolveré todos los problemas sin derramar una gota de sangre. Le digo a las madres, que nunca a causa de nosotros tendrán que llorar"

 Hay muchas versiones sobre la Paloma de Castro, la más difundida es la versión del periodista Luis Ortega (ler abajo), quien asegura que todo fue una escena preparada por Luis Conte Agüero, Secretario General del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) y estrecho colaborador de Fidel en esos años, hoy en el exilio.

La verídica historia de la paloma de Fidel
Luis Ortega, 29 de diciembre, 2003
La Prensa: Siempre, al hablar de palomas, hay que tener mucho cuidado. Las palomas siempre están asociadas con los milagros y con los misterios. En un artículo anterior, al hablar yo de la paloma que se la había parado a Fidel Castro en el hombro al llegar a la Habana en 1959, hubo un error aparentemente sin mayor importancia. En mi artículo apareció que lo de la paloma había ocurrido en España. Error de imprenta. Nada de eso. lo de la paloma fue en La Habana, al llegar Castro a la capital.
Eso ocurrió hace 45 años y muchos de los que estaban allí, en aquel día de Enero de 1959, están hoy en los cementerios, o en los asilos, o son presidentes o secretarios de las 458 organizaciones anticastristas que subsisten en Miami, y probablemente ya han perdido la memoria y apenas les queda movilidad para jugar al domino.
Me acuerdo muy bien de la paloma. Fue algo impresionante. Fidel Castro estaba pronunciando un largo discurso, era el mes de Enero. Los cubanos, todos, estaban alborozados.
Nunca se vivió un momento de mayor entusiasmo en aquella isla. Allí estaban, ante Fidel, todos los cubanos, miles y miles, los del resto del país ya le habían rendido honores a lo largo de la caravana que recorrió la isla de oriente a occidente.
Todos los que están ahora en Miami, jugando al dominó, también estaban allí rompiéndose las manos en aplausos y gritos. La voz de Fidel traía un nuevo dramatismo a la historia de la isla. Era una aurora de libertad. Fue casi como una misa. Y entonces, en el mejor momento del discurso de Fidel, una paloma blanca revoloteó en torno a la cabeza del líder y terminó posándose en su hombro.
Hubo un silencio profundo.Un sordo rumor recorrió la muchedumbre. Es probable que muchos de sus oyentes en aquel momento se hayan presignado. Pero detrás de Fidel estaba Luis Conte Aguero y se le vio con la boca abierta, contemplando la paloma. Nadie entendió por qué Conte fue el más asombrado de todos. Pero yo ya he oído la historia y ya en el lecho de muerte (es un decir) quiero contar la verdad. No me quiero llevar el secreto a la tumba. (Lo de la tumba es otro decir).
La historia secreta de la paloma es la siguiente. Un viejo, muy viejo, me ha contado la historia con algo de estremecimiento en la voz. Conte Aguero, que veía la revolución como algo excepcional, tal vez como una revelación divina, se preparó cuidadosamente antes de la llegada de Fidel a La Habana, para ponerle un toque de religiosidad al primer encuentro del gran líder y su pueblo. No se lo dijo a nadie. Muy en secreto, aquel hombre,- que era en aquel tiempo- la voz más alta del Oriente, desde el día primero de Enero, se dedicó a entrenar la paloma blanca para darle un sentido carismático a la llegada de Castro a La Habana. En aquellos tiempos, Conté Aguero oficiaba como una especie de sacerdote de la revolución.
Era una sorpresa que quería darle Conté Aguero a Fidel Castro. Fue una noble idea. Aquella paloma, entrenada por él, iba a servir para subrayar el sentido del movimiento. Iba a subrayar el sentido histórico del movimiento. Iba a subrayar el carácter evangélico de la jornada. Y así fue. Espero hasta el momento en que la multitud había ya caído en trance. Era un vasto océano de gentes delirantes. Ya la voz de Fidel era ronca. Los aplausos y gemidos de la multitud apenas si lo dejaban hablar. Y fue entonces que Conté Aguero, con su ademán bíblico, soltó la paloma. Y la siguió en el aire, con ternura. Su paloma volaría hacia Fidel y se posaría suavemente en su hombro y entonces un rugido saldría de la multitud.
Pero, no. No ocurrió nada de eso. La paloma de Conté Aguero levantó el vuelo, dio unas cuantas vueltas y se perdió a la distancia. Un sollozo salió de los labios del poeta que ya era Conté Aguero. Había sido traicionado por la paloma.
Pero entonces ocurrió algo insólito, realmente milagroso. Otra paloma apareció de no se sabe dónde y se posó en el hombro de Fidel.
La nueva paloma era todavía más blanca y hermosa que la de Conté. Fue una revelación que dejó al pobre Conté temblando. Lo que él había convertido en un verdadero milagro. Era una auténtica paloma y un auténtico milagro. Y la multitud entendió lo que había pasado, entendió que la divinidad había hecho su decisión. Y lo peor del caso, es que la nueva paloma, la del milagro, miraba ahora a Conté Aguero con algo de burla en los ojillos.
Han pasado muchos años. La revolución ha cumplido 45 años. Nunca jamás se ha vuelto a hablar de la paloma misteriosa. Fue entonces, al poco tiempo, que Conté Aguero tomó el camino del exilio y decidió que su misión en la vida era cantar.

POSTDATA. El Herald del pasado domingo publicó una información sobre Rafael Rojas, un intelectual cubano. Olga Connor firma el artículo. Rojas dice que lo que más le preocupa es que Fidel Castro lleva ya 45 años en el poder. Es verdad. ¿Y qué puede hacer el hombre? Lleva 45 años enfrentado a la guerra que le han estado haciendo los Estados Unidos. No han cesado un solo día, en 45 años, de planificar el ataque a la isla. ¿Qué debe hacer? ¿Desertar? ¿Quiénes son los responsables de todo lo que ha ocurrido en Cuba durante estos 45 años?
Fuente: La Prensa.(Nueva York)