sábado, agosto 27, 2011

Circulación de una nueva moneda que carecía de algún valor.

Una ley que afectó a todos...
Por: Maria Teresa Villaverde Trujillo

-Billete cubano con la firma de Felipe Pazos-
-1949-

Amanecía el 5 de agosto de 1961 y sucedió como sucedía en todos los amaneceres en Cuba desde los primeros días del mes de enero de 1959: los rumores se convertían en una triste realidad.
Apareció la Ley No. 963 del 4 de agosto de 1961 que establecía el canje obligatorio de los billetes hasta ese momento en circulación. Y el motivo declarado fue:
«Es inaplazable eliminar la inseguridad y el riesgo resultantes del hecho de que los billetes cubanos actualmente en circulación vengan imprimiéndose en empresas extranjeras que están fuera del control efectivo del Gobierno Revolucionario.

 El régimen socialista lanzaba una ley que afectaba a la mayor parte de la población: el canje de la moneda nacional cubana vigente hasta ese momento, billetes firmados por el consultor del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo, el sabio economista cubano Felipe Pazos, presidente-fundador del Banco Nacional de Cuba (1948-1952), por otra moneda creada entonces por el gobierno revolucionario-socialista, billetes firmados por el argentino Guevara quien había desde el 26 de noviembre de 1959 funcionado por un corto tiempo como presidente del Banco Nacional de Cuba. Billetes nuevos en circulación a partir de esta fecha -producidos en la Imprenta Nacional de Valores de la República Socialista de Checoslovaquia- y firmados con el sobrenombre “che”, quizás para ridiculizara la nación, a los intereses natos del país, mostrando a su vez una total falta de respeto hacia un pueblo que ya no tenia derecho a opinar, ni tan siquiera hablar.
Era un golpe a la economía, pero más aun a la oposición.
Todos nos quedábamos sin dinero en la mano.

-Billete donde se observa la firma “che”-

Aseguraba el gobierno que se veía en la necesidad de efectuar el cambio “para evitar que se escaparan las divisas” y a la vez que tuvieron ellos la oportunidad de invertirlos “correctamente”.

Excepto las farmacias y centros de salud, el resto del comercio se mantuvo cerrado durante los dos días que duró el cambio de moneda.
Las colas en los bancos eran interminables.
Todos, hasta el mas pobre, tenia alguna moneda que entregar al gobierno socialista...
...porque había que entregar todo el dinero en efectivo que tuviera el ciudadano y recibir –caso que cambiara una suma mayor- solamente hasta 200 pesos –nuevos billetes- por núcleo familiar. La nueva ley revolucionaria contemplaba que si el ciudadano mantenía cuenta en un banco, o al momento del cambio hacia un deposito fuerte, el régimen le reconocía solamente hasta la cantidad de $10,000 pesos; ....el resto lo perdía el depositario. Pero de esta cantidad reconocida o alguna cantidad menor, la persona solamente podía extraer 100 pesos mensuales.

El ciudadano se veia en la necesidad de cumplir con la ley so pena de sufrir cárcel desde varios meses hasta cinco años, o quizás una condena maas larga. En Cuba ya en esos momentos no existía respeto ni para la ley jurídica ni para la vida de la persona.

Recuerdo que tanto era el miedo que el cambio de la moneda se efectuó en un proceso tranquilo y silencioso, un silencio letal, vigilado el pueblo por los comités de defensa de la revolución y por los miembros de la milicia socialista.