miércoles, abril 27, 2011

QUE LO TUMBE EL VIENTO
       (¿O LOLA CON SU MOVIMIENTO?) 

Quizás la consigna castrista de mayor arraigo últimamente es esa ridícula de “Que lo tumbe el que lo puso”. Si los cubanos a través de nuestra historia hubiéramos asumido esa premisa todavía estuviéramos viviendo bajo el coloniaje español.

Por ahí yo tengo la lista de los cubanos que acompañaron a Fulgencio Batista a Columbia para dar el golpe de estado del año 1952. Bajo esa teoría esos debieron ser los encargados de derrocar a Batista.

Lo que algunas personas no saben es que muchísimos de los que colaboraron ingenuamente a crear el monstruo fueron de los primeros que lo combatieron. Para poner solamente tres ejemplo entre miles: uno de los principales dirigentes del M.R.R. era el Teniente del Ejército Rebelde Manuel Artime, al frente del M.R.P. estaba el  ex Ministro de Obras Públicas del recién estrenado gobierno Manolo Ray Rivero, el Movimiento 30 de Noviembre era dirigido por David Salvador uno de los líderes de la CTC revolucionaria...

El primero que lanzó  proclamas anticastristas en La Habana desde una avioneta  fue el ex jefe de la Fuerza Aérea Comandante Pedro Luis Díaz Lanz. Preso por 20 años fue Huber Matos. Uno de los autores de la Reforma Agraria, el Comandante Humberto Sorí Marín, fue fusilado. Uno de los principales jefes de Acción y Sabotaje del 26 de Julio en La Habana, el Comandante Aldo Vera, se convirtió en el  más peligroso enemigo de la dictadura. Y la lista sería enorme. Mientras tanto, todos los oportunistas se hicieron milicianos. Y, desde luego, muchos que jamás fueron fidelistas como  Pepito Regalado, Mirto Collazo, Oscar Alfonso Carol y el gran Tomás Cruz batieron el cobre contra la tiranía.

En Cuba, durante los inicios, la tiranía sólo ofrecía cuatro alternativas: Cárcel, paredón, exilio o sumisión. Sería muy refrescante que esos que predican el  inmovilizante slogan de “que lo tumben los que lo pusieron” les pregunten a sus padres y abuelos a cual de esas disyuntivas se suscribieron.  La pregunta es muy sencilla: “Abuelito ¿cuántos años de prisión tu cumpliste?”,"¿En que organizacion anticastrista tu militabas?" o  “¿Cómo se llamaba el Comité de Defensa que tu presidías en 1960?”  Y usted verá por donde le entra el agua al coco. De ahí procede el complejo paralizante,  y al mismo tiempo altanero y agresivo. Hace días leí la nota de Victor Reynaldo Infante orgulloso de la posición rebelde contra la tiranía de sus antepasados. Un abrazo para él.

Porque yo les voy a decir algo: los que tuvieron la suerte de tener PADRES Y ABUELOS  ANTICASTRISTAS andan muy orgullosos de sus progenitores. Y saben que los que no han muerto siguen siendo patriotas.

Me encuentro con compatriotas que se creen que el país entero, una generación completa, apoyó el sistema implantado,  y que sólo una minoría ínfima de batistianos y latifundistas salieron corriendo acobardados hacia la “Yuma”.

Ignoran que miles y miles murieron tratando de evitar la debacle actual. Las cárceles atestadas de presos. Conozco casos de patriotas que sufrieron torturas, bayonetazos y el Plan de trabajo forzado Camilo Cienfuegos.

Opino que este no es el momento de querer ( nunca lo ha sido) que sean otros los que lo derroquen al castrismo sino que sea una labor de todas las personas decentes, patriotas Y ENEMIGOS ACÉRRIMOS del régimen asesino. Ni me las doy de guapo ni nada parecido. Sólo digo lo que creo es la verdad: Aquello no se cae, hay que tumbarlo por la fuerza, no lo tumba el viento, ni Lola con su movimiento.