viernes, abril 22, 2011

La gatica de María Ramos, que tira la piedra y esconde la mano.


El cubano es famoso mundialmente por su chispa, su inteligencia, y su fantástico sentido del humor.  Además, ha aportado al idioma castellano una fraseología inconfundible, inolvidable, muy ocurrente y muy cubana. 
 
El orígen de esta frase que todos conocemos se remonta al barrio marginal habanero de Jesús María.  María Ramos era una bella mujer que ejercía la profesión más antigua del planeta en dicho barrio.  Un día, según su propio testimonio, llegó a su casa y descubrió a su proxeneta Virgilio muerto en la cocina.  En su frente había una enorme herida y a su lado, ensangrentada, se encontraba la piedra de machacar de María Ramos. 
 
Los más jóvenes no recordarán que en nuestra Cuba se utilizaban las piedras negras de río, grandes y pulidas, para machacar todo tipo de alimentos desde un bistec hasta una cabeza de ajo. 
 
En el juicio María Ramos se declaró inocente del crimen y al preguntarle el juez por qué se encontraba  en el banquillo de los acusados ella contestó:  Pués no lo sé, Señor Juez. A mi Virgilio me lo mataron de una pedrada en la frente, pero yo no fuí.  Yo estaba trabajando.  La única que estaba en casa era mi gatica Mimí.  Pregúnteselo a ella.  Los que estaban presentes en la sala reventaron de risa porque todos conocían muy bien cual era el trabajo de María Ramos. 
 
Al día siguiente salió publicada en el Diario de la Marina una reseña del juicio con una caricatura de la gatica Mimí en pose amenazadora alzando en sus patas delanteras una enorme piedra de río. Al pié decía La gatica de María Ramos dió la fatal pedrada ... pero ¿con qué manos? 

Enseguida surgió en La Habana una coplilla popular dedicada a la gata Mimí que decía La gatica de María Ramos, que tira la piedra y esconde la mano, que mató a Virgilio y que mató a su hermano.  ¡Que gata asesina!  ¡Que sino malsano!    
 
María Ramos fué hallada culpable de homicidio y sentenciada a cárcel.  Pero ella y su gatica Mimí pasaron a la inmortalidad y hoy forman parte de nuestro lenguaje popular.