martes, enero 18, 2011

A falta de papel higiénico, los cubanos optan por la creatividad.

Por JUAN O. TAMAYO
jtamayo@MiamiHerald.com

Desde Cuba llegan buenas noticias y malas noticias.

Primero, la mala: hay escasez de papel higiénico y las autoridades en La Habana dicen que no se solucionará hasta finales de año.

Ahora la buena: los ejemplares viejos de Granma, el órgano oficial del Partido Comunista y sustituto tradicional del papel higiénico, vale menos de un centavo de dólar. Y son entre seis y ocho páginas diarias de papel, aunque no tan suave.

Las autoridades afirman que la escasez es resultado de la crisis financiera global y los tres ciclones devastadores del verano pasado, que obligaron a reducir las importaciones. La producción nacional de varios productos ha caído debido a las restricciones en la generación de electricidad y la importación de materias primas.

Pero Fareed Zakaria, comentarista de CNN, dice que "la razón principal de la escasez de papel higiénico en Cuba es la tozudez con que [el gobierno] mantiene su apego a los extraños dictados de la economía socialista''.

"La desastrosa situación económica cubana sería una broma si no fuera por la pobreza en la que ha perpetuado a millones de cubanos'', dijo Zakaria en un comentario cargado en internet la semana pasada. "El país entero está empantanado. El 50 por ciento de las tierras cultivables están ociosas. Los alumnos universitarios de primer y segundo año trabajan un mes del año en la agricultura''.

"Su desquiciada política agrícola lleva a la falta frecuente de frutas, vegetales y otros alimentos básicos, que son mucho más serias que la de papel higiénico'', agregó. "Y todos esos programas que tienen y que mantienen desde hace años como éxitos de la revolución comunista --servicios médicos y educación gratis-- bueno, Raúl Castro anunció recientemente que tendrán que sufrir afectaciones.

"Mientras tanto, el cubano promedio todavía gana menos de [...] $20 al mes'', concluyó. ‘‘Ahora bien, el capitalismo tiene sus problemas, como todos hemos podido ver. Pero al menos no hay escasez de papel higiénico''.

Y la escasez del apreciado artículo no es cosa de juego para los cubanos.

El papel higiénico no está incluido en la libreta de racionamiento que cubre productos básicos a precios altamente subsidiados, de manera que los cubanos desde hace mucho se han visto obligados a comprarlo en las llamadas "tiendas de divisas'' o usar alternativas. Revistas chinas y norcoreanas son las favoritas por la suavidad de su papel.

El martes, un paquete de cuatro rollos de papel higiénico de fabricación nacional se vendía en las tiendas de La Habana por el equivalente a unos 28 pesos, aproximadamente el sueldo de dos días para el trabajador promedio.

"En este momento en casi ninguna tienda hay [papel higiénico], es un milagro que haya podido encontrarlo'', dijo un retirado de La Habana que pidió no ser identificado para evitarse problemas con las autoridades, en una entrevista telefónica desde Miami.

Funcionarios cubanos citados anteriormente este mes en la oficial Radio Rebelde pronosticaron ‘‘la importación de una partida grande [de papel higiénico] para finales de año "para satisfacer esta demanda, que ahora enfrenta problemas''.

La fábrica Productos Sanitarios Proa, en la provincia de Matanzas, también produce papel, que comercializa como "higiénico y ecológico''. Muchas fábricas cubanas sufren la escasez de materias primas importadas y los cierres ordenados por el gobierno para ahorrar electricidad.

Pero el cierre obligatorio de fábricas y oficinas para ahorrar electricidad puede estar ayudando, irónicamente, a resolver la escasez de papel higiénico, según el retirado con que hablamos en La Habana.

Muchos ejemplares de Granma y otros periódicos enviados a los puntos de distribución para su entrega a fábricas y oficinas que no se recogen debido al cierre de entidades, explicó el retirado, se venden a cualquiera.

Y muchos retirados, agregó, hacen cola desde antes del amanecer en esos puntos de distribución para comprar 10 o 15 ejemplares del diario del día o de jornadas anteriores, para usarlo en el baño, envolver la basura y otros usos domésticos.

Los retirados pagan 20 centavos cubanos por cada ejemplar --aproximadamente 0.007 centavos de dólar-- y lo revenden en los vecindarios por un máximo de 20 pesos cubanos, equivalente a 71 centavos de dólar.

El precio de 20 centavos cubanos por ejemplar es el mismo para el diario del día o los viejos, agregó el retirado, "porque todos se usan para lo mismo''.